
El sitio no era malo, que conste, pero la estrechez del espacio (que les vino de perlas a los madrileños, que son tres y más estáticos) apenas daba posibilidad de moverse a los de Rekalde (menos a Manolo, el bajo, que no para ni en un ataúd). Es más, a Jose, el guitarra solista, apenas se le intuía tras el altavoz.

'El increíble hombre menguante', también de su segundo trabajo, sirvió de pesado y contundente preludio para dar paso a 'El monstruo', el que fuera single adelanto de su actual cedé '43 15 02 N'. La atmósfera que crearon con este tema fue genial, maximizada por la claridad con la que sonaba la shisha-voz.

A partir de ahí, enlazaron 'Los niños del sol' con todo un clásico,
'Enemi-yo'. Y la recta final del concierto la dedicaron a dos de sus mejores versiones: 'Don't Believe a Word', de Thin Lizzy, y 'Love Removal Machine', de The Cult. Esta última, cada vez más asentada como final orgasmático.

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